A Ángel Torales
Tengo tu rostro frente al mío, oculto en las lejanías del azabache
Sé que no duermes y que arrullas tu ahogo de cal con el ritmo opaco de la noche
Y entre tus mil cobijas, veo a tus ojos buscar los rincones sobre piedras de río
Y minas el paso de las manecillas, y detonas el ruido ausente
Luego alumbras la mecha y velas la bóveda de fulgores fallidos
Y el fuego consume al aire, machuca tu voz
… Arde tu silencio
