—Tenemos que hablar seriamente
—Yo no puedo hablar en serio
—Sería conveniente…
—La seriedad es algo que no me convence mucho, me aprisiona
—Pero hablar en serio le da un tono solemne a lo que tengas que decir
—¿No podemos tratar los asuntos serios sin la seriedad que me pides?
—Estoy hablando en serio… Debes tomar esto con seriedad
—Suena a estar sobrios de vida, como una llanura o la opacidad
—Tenemos que ser formales, de lo contrario no podrán tomarnos en serio
—En serio, no quiero ser seria. Me gusta hablar…
—Pero hablar y hablar en serio…
—Hablar ya es un acto de seriedad. No puedo comprometer el uso de mis palabras a lo que en serio no me corresponde. Hablar en serio no necesita que diga algo seriamente
—No estás siendo seria
—No estás hablando seriamente
—Estoy hablando. No puedo estar serio
—Estás hablando, sin darte cuenta que no puedes ser serio con la seriedad que implica hablar seriamente
—Te burlas
—Hablo en serio
