Para Pablo Argüelles
Primera Persona: Esto debe tratar de cómo compartir lo que sentimos con otras personas, pero no podemos decir cómo es que ellas podrían experimentar lo mismo. Si damos a conocer nuestras más íntimas impresiones caemos en el mismo juego: imponemos nuestro gusto, más que un saber compartido… Aunque saber un sabor no es tanto una verdadera sensación; vivir no puede estar lleno de reglas.
Segunda Persona: Sí, tampoco quiero asumirme como un juez que aprueba lo que otros sienten. A veces me siento atrapado en esas convenciones del gusto… Parece que tenemos que amoldarnos a formas.
Tercera Persona: Eh… disculpen… ¿Ya saben qué van a pedir?
PP: ¿Puede darnos unos minutos?… ¿Tú ya sabes qué quieres?
SP: No, pero quisiera algo dulce.
TP: Yo les recomiendo nuestra selección de tés; tenemos para todos los paladares.
SP: A ver… quiero uno que no esté tan fuerte.
PP: Sutil.
TP: Mira, este es el bueno. Aunque es muy perfumado, es muy suave el sabor.
SP: Ese quiero, entonces.
TP: ¿Y usted?
PP: Aún no lo sé… Yo creo que será un café.
TP: Perfecto…
SP: … Disculpe, es muy bonito este lugar, ¿usted lo decoró?
TP: No, realmente. Fue mi esposa, yo no tengo tan buen gusto.
SP: Es muy acogedor… y, ¿qué significa el nombre?
TP: Lo que sabe dulce.
