(hablábamos esperando el silencio para decir otra cosa.) («encuentros estéticos», dije sin decir nada en el intento de dibujar el modo en que la espontaneidad teje dos presencias que entienden el ruido.) (sea armónica o disonante, la convivencia genera ecos dentro de un cuerpo vivo; ya lo dijo la palabra: la con vivencia no se agota en la palabra, mucho menos muere en el cuerpo… resuena y es palpable en la forma en que se ha colado por los tejidos orgánicos, de la piel al músculo y de la sangre al corazón.) (la voz de otre viene de fuera, _la voz queda en silencio_ en el pecho mientras se hincha la carne de aire y tiempo, con calma atenta al ritmo que el cosmos dicta desde su silencio armónico)